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Un estudiante mata al menos a 14 personas en la Universidad de Praga tras asesinar a su padre

El autor del tiroteo, de 24 años, murió en la refriega y, según la Policía, se inspiró en una masacre ocurrida en otro país

La ciudad de Praga vivió este jueves el tiroteo más trágico en la historia de la República Checa. Con un arma larga y mira telescópica, un joven abrió fuego en la Facultad de Filosofía de la Universidad Carolina de Praga, donde mató al menos a catorce personas e hirió a una treintena. Inspirado en un terrible suceso similar ocurrido en el extranjero, según citó la Policía, que no desveló de qué país se trataba, el estudiante de 24 años desató el caos a media tarde en la plaza Jan Palach, donde se ubica la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño.

«Odio al mundo y quiero dejar atrás la mayor cantidad de dolor posible», había publicado en Telegram esta semana David K, quien recibía tratamiento psicológico. El ataque, que según las autoridades fue premeditado, comenzó ya desde la mañana en el pueblo de Hostouñ, fronterizo con Alemania. El muchacho mató antes a su padre, de 54 años, dejó su cuerpo en la casa familiar y después se dirigió a la universidad. David, que era propietario legal del arma que usó y de un arsenal que tenía escondido en algún lugar de la propia institución académica, había confesado en alguna ocasión en las redes sociales que quería quitarse la vida.

Estaba previsto que el estudiante de Historia Mundial – ganador del Premio Marian Szyjkowski por su tesis de licenciatura– diera una conferencia en un edificio de la calle Celetná, cerca del centro histórico de la capital checa. Para ese momento, la Policía ya había descubierto el cadáver de su padre y estudiado los antecedentes del joven y sus pretensiones suicidas, ante lo cual evacuó a los asistentes al acto y rodeó el inmueble.

Sin embargo, David había decidido encaminarse a su facultad. No se sabe si ése era su plan original o lo modificó sobre la marcha al percatarse de la presencia policial en el centro de conferencias. Irrumpió en los pasillos y empezó a disparar como «un loco» a los demás alumnos. Después salió a una terraza, donde continuó su furia asesina contra los viandantes. En una imagen se le ve con su fusil apoyado con un bípode sobre la barandilla apuntando a la plaza. Entre las víctimas se encuentran cinco policías, uno de los cuales falleció durante el intercambio de disparos. Al cierre de esta edición, las autoridades informaron de la muerte del pistolero, aunque se desconocía si había sido abatido por los agentes o se quitó la vida con su arma.

Ocultos en las aulas

«Estamos en el tercer piso, donde disparó. Nos escondimos bien. Luego abrió fuego cerca del aula y alguien gritó allí», describió uno de los estudiantes a la prensa local. David se paseó por los pasillos de la facultad durante varios minutos. Profesores y alumnos corrieron en desbandada. Algunos testigos relataron que una joven intentó escapar por un balcón y se precipitó al vacío.

Cientos de estudiantes y profesores permanecieron atrincherados en sus aulas. Sillas, mesas y armarios. Todo acabó arrumbado contra las puertas para impedir que el tirador pudiera entrar. «Es difícil de creer, pero en la pacífica Praga estamos bajo fuego», lamentó en Facebook el politólogo ruso Serguei Medvedev, profesor de la facultad. «Estaba dando una conferencia en la universidad cuando se escucharon disparos en el edificio y los cristales temblaban. Después hubo muchos gritos», relató en la red cuando aún estaba escondido junto a sus alumnos en el auditorio.

Este jueves era el último día que la biblioteca abría sus puertas antes de las vacaciones de Navidad. Los jóvenes que aprovechaban las últimas horas en la sala de estudio fueron interrumpidos por un agente que desde fuera, a través de una ventana, pedía a todos que se escondieran. El personal reunió a unos cincuenta estudiantes en una sala de ordenadores sin ventanas, donde esperaron a que finalizara la intervención policial, informó la agencia de noticias ČTK.

«Nos evacuaron a todos. Fue muy aterrador. Había agentes por todas partes con metralletas. Nos gritaron que corriéramos afuera», describió la estudiante Klára al diario checo ‘iDNE’. Dos horas después del ataque la Policía informaba que ya podrían salir de sus lugares de refugio. Con las manos en alto, todas las personas evacuaban el centro temerosas ante el rumor de que había un segundo tirador.

Sin precedentes

«La República Checa nunca ha vivido un acto similar. La tragedia es profunda y tendrá muchas otras consecuencias», afirmó el ministro del Interior, Vít Rakušan. Añadió que la intervención se prolongaría durante varias horas más. «No hay indicios en este momento de que este acto tenga alguna conexión con el terrorismo internacional», dijo.

Después de conocerse que el atacante posiblemente también tenía artefactos explosivos, la alarma por una posible bomba motivó el despliegue de artificieros en la zona y en el aeropuerto, donde trabajaba el padre del joven. Varias calles alrededor de la plaza fueron acordonadas, el comercio se cerró y el transporte público quedó suspendido, lo que derivó en el colapso del tráfico. Anoche, mucha gente todavía no podía acceder a sus casas en las calles cercanas al lugar del tiroteo. «No puedo volver a casa, no me dejan ir. Vivo en ese apartamento desde el verano. Voy a llorar. Soy emigrante, llevo 53 años en el extranjero. Quería ir a Praga, volver a casa», dijo una mujer, según recogió ‘iDENS’.

La tragedia sin precedentes también conmocionó a los líderes europeos, que enviaron sus condolencias a las víctimas e instaron por la seguridad de la población checa. «Conmocionada por la violencia sin sentido del tiroteo que hoy se cobró varias vidas en Praga. Expreso mi más sentido pésame a las familias de las víctimas y al pueblo checo en su conjunto. Estamos de pie y lloramos vosotros», escribió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En la misma línea, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y su homólogo húngaro, Viktor Orbán, lamentaron el incidente.